domingo, 10 de marzo de 2019

Hoy


Es muy difícil irse lejos y seguir lejos.

Y hoy puedo  ver cuánto eso me ayudó a “cambiar el chip” o lo que es lo mismo a cambiar mi perspectiva. Me reconstruí. 

Hoy puedo ver fuera del dolor y fuera de los prejuicios aprendidos (cultura, familia, sociedad). Puedo ver cómo realmente soy y darme cuenta eso que en esencia siempre he tenido.  

Hoy reaprendo a convivir con el miedo para que sólo me alerte pero no me paralice.  

Hoy entiendo que mi enojo fue un poderoso motor que ahora administro y no me secuestra. 

Hoy convivo con la incertidumbre y las sorpresas, aunque nunca me acostumbre. 

Hoy confío en mi instinto aunque me descalabre. Sé que tiene la razón y lo aderezo con razón. 

Y cuando desborda la emoción sé que es por algo y busco acreditarlo, entender sin culpas. 

Porque aún con el peor resultado sé que terminaré ganando. Hoy puedo decir que no sé cómo ni donde estaré y eso está bien. 

No estoy lejos, yo estoy bien! 

Y los demás desde sus días en sus vidas me acompañan.

Un día a la vez.

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