Con una sonrisa rompe el miedo.
No me había dado cuenta cuánto en mi vida había estado regido por el miedo. Había sido mi eje y mi motor, mi supervivencia; quizá mi adicción. Parecía como si no hubiera sabido vivir sin el miedo siendo mi forma más segura para lidiar entre la realidad y mis pensamientos. ¿Cómo hacerlo de otra manera?
No supe cómo pero me surgió la duda y la necesidad de moverme para hacerlo diferente.
¡Qué grande es Dios en su infinita sabiduría!
No hay comentarios:
Publicar un comentario