Conforme ha pasado el tiempo he decidido viajar cada vez más ligero. En todo sentido me molesta cargar en exceso, aunque a decir verdad, creo que a veces exagero. Pobres de quienes deciden cargar toda su casa a cuestas durante un viaje con la gran ventaja que tienen a mano todo lo que necesitan. Supongo que sano sería el justo medio pero en realidad cada quien decide cuánto cargar día a día.
Vivir es como un viaje, y como todo viaje, tiene momentos en que se vuelve insostenible. Yo viajo ligero por elección y --aunque sufro en consecuencia-- seguiré eligiendo cuidadosamente mi equipaje.
Sea por Dios!
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