Llegó. Preciso, exacto y como tenía que ser: perfecto! Dios me lo concedió hasta escuchar mi voz fuerte y clara. Contundente. Lo decreté.
Fue justo lo que tenía que ocurrir para yo decidir y replantearme lo que sería mi siguiente paso. Sucedió y llegó hasta que yo estuve convencida que para eso es para lo que estoy hecha, o mejor dicho, es lo que quiero hacer porque lo sé hacer y lo hago bien. Pero así fue hasta que a 6 meses de distancia yo decidí y quise volver a lo mío. No es casualidad.
La combinación perfecta con el toque multicultural que lo hace más que perfecto como hecho a la medida y sobre pedido.
Y aquí voy!
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