Hoy manejando de vuelta por los Caminos de Michoacán es que visualicé una imagen como un sueño. De esas que se tienen o que intencionalmente provocamos algunas veces antes de dormir para darnos esperanza y paz para ir comenzando a soñar.
Esta vez no fue recostada. Esta vez yo iba manejando sola -cosa que ya no ocurría recientemente- y creo pensar que no fue intencional que comencé a soñar despierta...
Ahí me vi y me conmoví.
Vi la imagen, oí la música. Faltaban piezas, algunos rostros pero por única vez había elementos reales, tan actuales y más tangibles que nunca. Lo visualicé, lo detallé y ahí mismo lo deseé con toda mi alma. Las lágrimas quizá se asomaron sólo por la posibilidad, pero más bien al percatarme que justo esa imagen que ha ido cambiando de contexto pero que en esencia se mantiene y se refrenda como el deseo más grande de toda mi vida y que sé que es justo el mismo que tienen los protagonistas y que comparten conmigo.
Algo me hizo sentirlo más próximo que nunca. Como una realidad ya al alcance de mi mano. Esta por suceder. Lo sé, lo sabrán y así se los haré saber. Hecho está!
Así sea!
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