domingo, 29 de agosto de 2010

Deberíamos

* Hacer la vida más llevadera al otro en el día a día y por tanto a nosotros mismos;

* Procurarnos la tranquilidad y la paz por sobre todas las cosas;

* Tenerle más respeto al amor y no caer en provocaciones propias o ajenas en aras del ego que se oculta. Porque nunca y bajo ninguna circunstancia querremos padecer algún duelo en la soledad cuando decide ser absolutamente miserable;

* Respetar también a la soledad por ser la mejor cómplice y escenario inmejorable de nuestras catarsis, regeneración y reintegración personal;

* Ser más considerados y atentos entre nosotros;

Así la vida sería diferente y mucho mejor al menos para uno mismo.